Palabras del Presidente de la República, Abelardo De La Espriella, al término de su recorrido por Quimbaya, Quindío
Foto:Ovidio González - Presidencia
En Quimbaya, Quindío, el Presidente Abelardo De La Espriella entregó materiales para la reconstrucción y apoyos económicos inmediatos para las familias afectadas por el terremoto.
Quimbaya, Quindío, 11 de septiembre de 2026
Vamos a resolver primero las inquietudes y las preocupaciones del señor Alcalde (de Quimbaya, Quindío, Juan Manuel Rodríguez).
Cuente, señor Alcalde, con un equipo de expertos conformados por ingenieros civiles y estructurales que podrán realizar las evaluaciones técnicas en nuestra Basílica Menor. Y, de igual manera, cuente con que vamos a garantizar la disponibilidad de los recursos. Lo que valga lo asumimos nosotros y empezamos a trabajar en eso ya.
Estoy de acuerdo con usted. No se trata de reconstruir lo que había. Se trata de reconstruir la Patria Milagro, que va a ser mejor de lo que había antes del terremoto. Así que esta también es una oportunidad.
El señor Gobernador (Juan Miguel Galvis) nos hablaba de proyectos, al igual que el Alcalde. Vamos a avanzarlos, vamos a acelerarlos. Cuenten con que este año y cinco meses que les queda conmigo vamos a hacer que sean cuatro. Nosotros en un año y medio con ustedes vamos a hacer lo que el combo de flojos que ya salió, gracias a Dios, del anterior gobierno, no hicieron en cuatro. Con nosotros es rapidito. Con nosotros es rápido, no se preocupen.
Vamos a adelantar, y tenemos también un anuncio con respecto a los cinco mil cafeteros que usted mencionaba. Tenemos ya aprobados en este momento 15 mil millones de pesos por parte de la Federación Colombiana de Cafeteros para esos cinco mil agricultores. Cuente con eso ya.
Vamos haciendo las cosas rápido, porque lo que hay es intención de ayudar. Yo no tengo más ambición que hacer que mi país esté en el lugar que se merece y de ayudarle a nuestra gente. Esa es mi única ambición, ese es mi propósito y, con la ayuda de Dios, lo vamos a lograr.
La patria, queridos compatriotas, sigue de luto por los compatriotas que perdieron la vida en ese siniestro el 10 de agosto. Yo no voy a quejarme, ese fue mi primer día laboral, yo no me quejo. Mi mujer sabe, yo nunca me quejo. Yo sigo hacia adelante.
Yo soy estoico; además, Dios les da las batallas más fuertes a sus mejores soldados. Y todos los que estamos aquí fuimos escogidos por Dios para atender esta crisis.
Esto no es fortuito, que estemos aquí. Esto es un designio divino y lo vamos a cumplir, como corresponde, con el patriotismo y la ardentía que merecen nuestra patria y nuestra gente.
Quiero decirles que esta zona del país tiene una historia hecha de trabajo, a pulso, de empuje, de gente que jamás le ha tenido miedo a empezar de nuevo.
La historia nos enseña que fruto de aquella formidable expansión que abrió caminos aquí en esta tierra maravillosa, que fundó pueblos y convirtió estas bellas montañas en una de las regiones más prósperas de Colombia, es fruto del esfuerzo, del trabajo. Aquí nada ha sido regalado. Todo ha sido trabajado y luchado con mucho esfuerzo.
Con el café llegaron el crecimiento, el comercio, las familias emprendedoras y una cultura del esfuerzo y del trabajo honrado, que terminó haciendo de una de las zonas más emblemáticas de este país un orgullo nacional. Créanme, el Eje Cafetero para toda Colombia es orgullo nacional.
Yo me siento orgulloso de esta tierra. En esta tierra se ha construido gran parte del pasado y se va a construir el futuro de nuestra nación, de la mano de gente como ustedes.
Miren, les quiero compartir algo muy personal. A pesar de la adversidad y de la situación tan dolorosa que estamos viviendo, yo me siento feliz de estar aquí.
He sentido, desde hace muchos años, el calor de esta tierra, el afecto de su gente y ese optimismo tan propio de los quindianos, que incluso, en medio de la adversidad, siguen transmitiendo fuerza y ganas de salir adelante.
Quiero decirles que eso me llena el corazón y le da fuerza al Tigre para seguir peleando por ustedes y por el resto de Colombia.
La patria no se va a olvidar nunca de estas tierras cafeteras, de donde salió la riqueza que ayudó a sostener durante buena parte del siglo pasado la economía nacional y llevó el nombre de Colombia a los rincones más apartados del planeta.
Le decía yo a mi querido amigo Andrea que mucho del café que se toma en Italia se cultiva en esta tierra, y tenemos que lograr que pase con Colombia lo que ocurre en Italia.
En Italia no se siembra una sola mata de café, porque Italia no está en el círculo del café, y todo el mundo habla del café italiano, y es una mezcla de café brasilero, café colombiano y café etíope.
La magia empieza aquí. Y ese producto nos enorgullece, porque el café es la sangre de Colombia y ha llegado a todos los rincones del planeta. Y a mí no se me olvida que gracias a esa producción cafetera de esta tierra el siglo pasado nuestra economía pudo mantenerse. Nunca se me va a olvidar.
Yo tengo dos defectos, o tengo muchos, solamente carezco de dos defectos. No soy ni cobarde ni desagradecido. Y siempre le voy a agradecer a esta tierra lo que ha hecho por Colombia, y el orgullo que nos ha hecho sentir cuando de pensar en el Eje Cafetero se trata.
El Quindío conoce la prosperidad, pero también conoce la tragedia. El terremoto del 99 dejó una herida que aún permanece en la memoria de los quindianos. Destruyó buena parte de la ciudad de Armenia, golpeó a miles de familias, obligó a toda una generación a comenzar de nuevo, después de haberlo perdido casi todo.
¿Y cómo se recuperó el Quindío? Con trabajo, con solidaridad, con coraje y con esa determinación tan propia de la gente de esta tierra mágica y bendita.
Se reconstruyeron viviendas, calles, comercios y edificios, pero también se erigió algo todavía más importante: la confianza de que era posible levantarse y seguir. La confianza de mirar hacia el futuro.
Reconstruir no consiste solamente en volver a levantar aquello que la naturaleza derrumbó. Esta tarea significa acompañar solidariamente a quien perdió a un ser querido. Gracias a Dios, aquí no tuvimos tantas pérdidas de vidas humanas.
Esta tarea también significa acompañar solidariamente a recuperar no solamente lo material sino también lo moral, porque una casa no es un lugar de cuatro paredes con cemento y ladrillos o bloques y hierro.
Es más que eso; es un hogar donde se construyen los sueños, donde se pasan los tragos amargos rodeado de la familia, donde se ríe con el abrazo de un hijo y el encuentro con la mujer amada. Y eso es lo que vamos a hacer.
Vamos a reconstruir lo que la naturaleza tumbó, pero también vamos a reconstruir el espíritu de los quindianos, para que nos ayuden a reconstruir la Patria Milagro.
Yo no creo en una Patria Milagro posible sin la ayuda decidida del Eje Cafetero, del Quindío y de esta tierra que, insisto, es orgullo de la patria.
El propósito de esta visita hoy, queridos amigos todos, no es solamente recordar cómo se levantó esta ciudad y esta tierra hace tres décadas, sino explicar las decisiones que el Gobierno ha tomado para que este departamento tenga la ayuda que se merece en el tiempo que se merece, con la responsabilidad que se merece y con la celeridad que se merece.
Quimbaya ha sido uno de los municipios más golpeados y desde el primer día quería venir acá. Aquí, según los registros, hay más de 5.000 familias afectadas, señor Alcalde y señor Gobernador. Tenemos alcaldes de otros municipios, ¿verdad? Gracias, alcaldes. No los saludé. Qué horror. Casa Militar me dejó por fuera a los alcaldes. Un aplauso también para ellos. Gracias.
Hay más de 5.000 familias afectadas y más de 11.000 personas que sufren directamente las consecuencias del terremoto. Un compatriota perdió la vida y 59 resultaron heridos. A la familia de quien murió y a quienes hoy siguen recuperándose, quiero expresarles toda mi solidaridad y cariño; no están solos. Aquí está el Presidente con ustedes.
Casi 3.000 viviendas quedaron averiadas en el municipio y 578 fueron destruidas. Resultaron afectados un centro de salud, 16 centros educativos y 27 vías.
Frente a una situación de esta magnitud, el Gobierno no puede quedarse esperando.
Esta semana firmamos 11 decretos de emergencia para darles a los departamentos y municipios golpeados por la tragedia herramientas extraordinarias que les permitan actuar con rapidez y atender aquello que efectivamente no da espera.
A los pocos días de la tragedia, el Alcalde no me deja mentir, estuvimos aquí. La Unidad (para la Gestión del Riesdo de Desastres, UNGRD) estuvo aquí.
Antes de ayer firmamos en el Consejo de Ministros los decretos que dieron origen al Fondo Milagro, para canalizar y administrar los recursos de la recuperación y evitar que todo ese dinero termine extraviado entre trámites, oficinas y decisiones que no llegan a tiempo.
También se abrió por una sola vez la posibilidad de acceder de manera extraordinaria a recursos del Fonpet (Fondo Nacional de Pensiones de las Entidades Territoriales).
Son recursos que ayudarán a ampliar la capacidad de respuesta de las entidades territoriales, de la Gobernación, de las alcaldías, dentro de condiciones establecidas y sin perder nunca de vista la responsabilidad fiscal que tenemos que tener.
Todas esas solicitudes fueron fruto de las reuniones con los gobernadores y alcaldes, que nos dijeron: necesitamos estas herramientas. Vamos a resolverlo. Y les dijimos: aquí estamos, y lo hicimos.
Además, compartimos esa visión, porque es la manera de atender de manera más clara y expedita toda esta situación.
Asimismo, se ha autorizado temporalmente el uso de recursos del Fondes (Fondo Nacional para el Desarrollo de la Infraestructura), para ayudar a garantizar la continuidad de los servicios públicos en donde la infraestructura o la operación hayan resultado afectadas por el sismo. Usted tiene toda la razón, y eso ya lo hicimos. Y lo vamos a ampliar a lo que usted ha solicitado hoy.
Un anuncio muy importante, queridos compatriotas: el Gobierno Nacional abrió una modalidad especial de Obras por Impuestos para atender los daños ocasionados por el terremoto.
Queremos que el sector privado, que los empresarios, se sumen con recursos, con experiencia y capacidad de ejecución. Entonces nos hacen unas obras, y nosotros les descontamos los impuestos de esas obras.
La determinación de este Gobierno, quiero que sepan, que es total. Los municipios y los departamentos pueden financiar conjuntamente ciertas obras también. Y lo dejamos reconocido así en los decretos que se firmaron esta semana. Incluso cuando estas obras estén ubicadas por fuera de sus fronteras administrativas.
Ustedes ya leyeron, ¿verdad?, los decretos. Veo que se encalillaron los decretos ya. Muy bien.
La razón es sencilla. Un terremoto no pregunta dónde termina un municipio y dónde comienza otro. Por eso esa herramienta.
Una carretera, un puente, una escuela, un acueducto, un centro de salud, le puede servir a toda una región. La reconstrucción, queridos quindianos, debe hacerse pensando como país y región, no individualmente, como departamentos y municipios. Tenemos afectada casi la mitad de los departamentos de Colombia.
Ahora les quiero hablar de vivienda, porque esa es, sin duda, una de las mayores angustias de las familias que perdieron su casita. Hoy se están entregando 152 toneladas de materiales de construcción: cemento, ladrillo, pintura, tuberías y elementos de ferretería. Igualmente, se ha dispuesto de maquinaria amarilla para apoyar las labores de recuperación.
El proyecto inicial apunta a la ejecución de 369 mejoramientos de vivienda en Armenia, en Finlandia, en Salento, en Calarcá, en Pijao, en Córdoba, en La Tebaida y Génova, con una inversión superior a los 7.700 millones de pesos.
Para Quimbaya, no se preocupen, porque el Alcalde me vio medio rayado, ahí no escuché a Quimbaya.
No, gombre, ¿cómo así? Tranquilo. Para Quimbaya ya tenemos, querido Alcalde, la primera vivienda donada por Proconcreto. Un aplauso para Proconcreto. Toda mi gratitud por esa generosidad.
Otro objetivo del Gobierno Nacional y local es sacar adelante el proyecto de vivienda prioritaria Bosques de Marsella. Una vez terminadas las obras, podremos contar con 160 nuevos apartamentos aquí en Quimbaya. ¿Cómo la ven?
Desde el primer momento, me he resistido a hablar de las viviendas como si fueran simples estadísticas, simples números. Aquí estamos hablando de familias que necesitan recuperar un hogar digno y, por qué no, mejorar lo que tenían, que es el propósito, como usted bien lo ha señalado, querido Alcalde.
Vamos a meterle, para que eso se dé y se pueda materializar, el acelerador al Plan Departamental de Agua, porque es que no podemos hablar de viviendas sin servicio. ¿Estamos de acuerdo? Muy bien.
El Ministerio de Vivienda, en cabeza de Jaime Andrés Beltrán, identificó 16 proyectos de acueducto en el Quindío, por cerca de 18 mil millones de pesos, que tienen que ser destrabados y que vamos a hacer, con la determinación del Gobierno y la ayuda de Dios, para todos los quindianos.
Esta tragedia nos da la oportunidad de resolver problemas que vienen de antes, y estamos de acuerdo en eso.
La consigna es esta, queridos compatriotas: si vamos a levantarnos, tenemos que levantarnos mejor.
Como bien han podido constatar las familias damnificadas, las ayudas económicas también ya empezaron a entregarse.
Ya no son únicamente entregas simbólicas, sino compromisos cumplidos. A mí no me gusta hacer promesas; yo no soy político, no vengo de la política, yo vengo del sector privado. En el sector privado no hacemos promesas; hacemos compromisos, y los cumplimos.
En Quimbaya, los beneficiarios de esas ayudas están recibiendo 787 mil 900 pesos mensuales durante los primeros tres meses, y lo vamos a ampliar si es necesario. En total recibirán, por los primeros tres meses, 2 millones 363 mil 721 pesos.
Este apoyo, como les digo, se puede prorrogar hasta por tres meses más para quienes sean propietarios, de acuerdo a las condiciones establecidas para que puedan acceder a esa extensión.
Para evitar confusiones, quiero decirles, con toda claridad, que el apoyo económico se concentra en las familias cuya vivienda fue destruida o quedó en condición de no poder habitarse. Esas son las condiciones.
Las familias cuyas viviendas resultaron afectadas, pero continúan siendo habitables, recibirán kits de materiales para realizar las reparaciones que determinen los equipos técnicos, porque esto tampoco se puede hacer a la loca.
'No, yo voy a montar un muro aquí'. No, momentico. Vamos a caracterizarla, y que el técnico diga si es posible, porque no hacemos nada. Tenemos que prepararnos, Dios no lo quiera, a que ocurra otro evento y estemos preparados, como Armenia.
Miren lo que pasó con Armenia. Armenia fue destruida por el terremoto del 99, se hicieron las cosas con las condiciones de sismo-resistencia, y ahí está, Armenia resistió.
Las familias tienen que tener algo claro: estamos con ustedes, los vamos a apoyar y vamos a levantarnos entre todos juntos como país.
En este punto, quiero decirles algo muy especial a los alcaldes, aprovechando que hay un grupo nutrido aquí.
Para el Gobierno Nacional es fundamental, determinante, sustantivo y prioritario conocer exactamente qué sucedió en cada municipio, para organizar correctamente la recuperación.
Esa responsabilidad de la caracterización más profunda la tienen ustedes, porque nadie conoce un territorio tanto como su alcalde. Y ustedes nos tienen que dar esa información de manera certera.
Se fijó como fecha límite para entregar toda esa información el 17 de septiembre, y hoy todavía en todo el país 204 municipios de todas las zonas afectadas no nos han mandado la información, y nos quedan solamente cinco días por delante.
Hay que, Gerente de Regiones, señor Ministro y Unidad de Riesgo, hay que apretar, como se dice comúnmente a los alcaldes, apretadera.com, para que nos manden la información, como corresponde.
Sin información no se puede estructurar correctamente la reconstrucción.
El Gobierno también ha avanzado en la reconstrucción vial. La vía principal de Quimbaya, querido Alcalde, que sufrió daños importantes, fue habilitada tan solo cuatro días después de la tragedia.
Le mandamos a Invías (Instituto Nacional de Vías) enseguida, y le dije: Me reconstruyen y me arreglan eso en el acto. Aquí todo es para hace cuatro días. Aquí tenemos que recuperar el tiempo y recuperar la confianza de la gente en sus instituciones.
Este es un Gobierno que está comprometido con Colombia. Las elecciones ya pasaron, yo soy el Presidente de todos los colombianos, y mientras un colombiano me necesite, ahí voy a estar.
¿Ahora qué debemos hacer? Recuperar las 27 vías terciarias que tenemos afectadas.
Y además les digo: aquí, y es un compromiso, es una promesa, vamos a hacer nuevas vías terciarias en el municipio y en el departamento.
Esas vías terciarias, que son las primeras, las 27 que están más afectadas, requieren unas obras más profundas. Pero Invías (Instituto Nacional de Vías) tiene una instrucción clara: Todo lo que haya que hacer por el Quindío, todo lo que haya que hacer por esta gente, que es orgullo de Colombia. Yo tengo al Quindío en mi corazón, y sé que estoy en el corazón del Quindío.
He hecho especial énfasis en recuperar las vías, porque hacer una vía es mucho más que poner asfalto; es habilitar caminos de desarrollo para nuestros campesinos, para la conexión entre nuestros municipios, entre los departamentos; para llevar los productos hasta el mar, si se quiere, para que haya futuro, para que haya avance, para que haya desarrollo.
Ahora bien, en materia de infraestructura educativa, aquí en Quimbaya contamos con un reporte de 16 instituciones afectadas. Sin embargo, dentro de las instituciones afectadas, estamos priorizando de manera urgente dos, que son las que más estudiantes tienen:
—Institución Educativa Quimbaya, ubicada en la zona urbana, con grado de afectación de riesgo inminente, según la caracterización que ya se hizo, con riesgo de colapso. Ahí tenemos o teníamos y vamos a volver a tener 570 estudiantes.
—Y la Institución Educativa Policarpa Salavarrieta, ubicada en zona urbana, con grado también de afectación de riesgo inminente de colapso, 973 estudiantes.
Estas dos instituciones educativas se encuentran priorizadas para su reconstrucción en una primera etapa, con una inversión de 5 mil millones de pesos para cada una. Y lo vamos a hacer.
Ayudas humanitarias: desde el primer momento las mandamos. Si necesitan más, aquí está la Primera Dama (Ana Lucía Pineda).
Les mandamos mañana mismo las toneladas que sea que necesiten en ayuda humanitaria, porque estamos para servir y para abrazarnos todos bajo una sola idea común: una idea, que es Colombia, la patria de nuestros hijos, nuestra patria, y la patria de nuestras generaciones venideras. Así que todo el cariño y todo el apoyo para esta tierra maravillosa.
Pido a Dios que bendiga al Quindío, que proteja a sus familias, y que dé consuelo a quienes todavía lloran y tienen dolor por la pérdida de sus casas.
A esa familia que perdió a ese ser querido, que Nuestro Señor transforme el dolor en esperanza, la dificultad en trabajo, y esta prueba tan grande y dura en una oportunidad para reconstruir un mejor Quindío.
Esta patria se va a levantar porque los colombianos estamos acostumbrados a la adversidad. Los colombianos, como el ave fénix, cada tanto resurgimos de entre las cenizas. Esa es la historia de nuestra nación.
Todos estos pueblos, todas estas regiones, nuestro país mismo, ha echado hacia adelante a pesar de la violencia, del narcotráfico, del narcoterrorismo, de la criminalidad, que la vamos a derrotar.
No porque estemos atentos a la reconstrucción he abandonado la seguridad del país.
En tan solo 34 días de Gobierno, hemos hecho, con nuestra Fuerza Pública, para la que pido un aplauso, nuestros héroes, policías y soldados, cerca de 75 toneladas de droga incautadas, 16 mil bandidos detenidos, recuperación de territorios en donde antes no existía el Estado.
Vamos a reconstruir, pero para reconstruir hay que tener seguridad. Y ya los bandidos saben lo duro que muerde el Tigre. Y voy por todos ellos, donde quiera que se metan.
Para reconstruir a Colombia hay que pensar en la piedra angular de la seguridad. Aquí nadie quiere nada regalado; quiere que no lo extorsionen, que no lo secuestren, que su hijo pueda salir a la calle en una bicicleta sin miedo a que lo maten por robársela. Y lo vamos a conseguir.
Esa es la piedra angular de la reconstrucción. No solamente el ladrillo, el cemento y el hierro. La piedra angular es la familia y la seguridad. Y a ambas las voy a defender con mi vida, de ser necesario.
¡Que Dios bendiga esta tierra maravillosa y nos dé la fuerza, la ardentía y la pasión para seguir peleando por ustedes, por nosotros, por nuestros hijos!
Y quiero que sepan que hoy, más que nunca, el Presidente de Colombia está ¡firme por Quindío, firme por Quimbaya y firme por la Patria!
Notes
Foto:Ovidio González - Presidencia En Quimbaya, Quindío, el Presidente Abelardo De La Espriella entregó materiales para la reconstrucción y apoyos económicos inmediatos para las familias afectadas por el terremoto. Quimbaya, Quindío, 11 de septiembre de 2026 Vamos a resolver primero las inquietudes y las preocupaciones del señor Alcalde (de Quimbaya, Quindío, Juan Manuel Rodríguez). Cuente, señor Alcalde, con un equipo de expertos conformados por ingenieros civiles y estructurales que podrán realizar las evaluaciones técnicas en nuestra Basílica Menor. Y, de igual manera, cuente con que vamos a garantizar la disponibilidad de los recursos. Lo que valga lo asumimos nosotros y empezamos a trabajar en eso ya. Estoy de acuerdo con usted. No se trata de reconstruir lo que había. Se trata de reconstruir la Patria Milagro, que va a ser mejor de lo que había antes del terremoto. Así que esta también es una oportunidad. El señor Gobernador (Juan Miguel Galvis) nos hablaba de proyectos, al igual que el Alcalde. Vamos a avanzarlos, vamos a acelerarlos. Cuenten con que este año y cinco meses que les queda conmigo vamos a hacer que sean cuatro. Nosotros en un año y medio con ustedes vamos a hacer lo que el combo de flojos que ya salió, gracias a Dios, del anterior gobierno, no hicieron en cuatro. Con nosotros es rapidito. Con nosotros es rápido, no se preocupen. Vamos a adelantar, y tenemos también un anuncio con respecto a los cinco mil cafeteros que usted mencionaba. Tenemos ya aprobados en este momento 15 mil millones de pesos por parte de la Federación Colombiana de Cafeteros para esos cinco mil agricultores. Cuente con eso ya. Vamos haciendo las cosas rápido, porque lo que hay es intención de ayudar. Yo no tengo más ambición que hacer que mi país esté en el lugar que se merece y de ayudarle a nuestra gente. Esa es mi única ambición, ese es mi propósito y, con la ayuda de Dios, lo vamos a lograr. La patria, queridos compatriotas, sigue de luto por los compatriotas que perdieron la vida en ese siniestro el 10 de agosto. Yo no voy a quejarme, ese fue mi primer día laboral, yo no me quejo. Mi mujer sabe, yo nunca me quejo. Yo sigo hacia adelante. Yo soy estoico; además, Dios les da las batallas más fuertes a sus mejores soldados. Y todos los que estamos aquí fuimos escogidos por Dios para atender esta crisis. Esto no es fortuito, que estemos aquí. Esto es un designio divino y lo vamos a cumplir, como corresponde, con el patriotismo y la ardentía que merecen nuestra patria y nuestra gente. Quiero decirles que esta zona del país tiene una historia hecha de trabajo, a pulso, de empuje, de gente que jamás le ha tenido miedo a empezar de nuevo. La historia nos enseña que fruto de aquella formidable expansión que abrió caminos aquí en esta tierra maravillosa, que fundó pueblos y convirtió estas bellas montañas en una de las regiones más prósperas de Colombia, es fruto del esfuerzo, del trabajo. Aquí nada ha sido regalado. Todo ha sido trabajado y luchado con mucho esfuerzo. Con el café llegaron el crecimiento, el comercio, las familias emprendedoras y una cultura del esfuerzo y del trabajo honrado, que terminó haciendo de una de las zonas más emblemáticas de este país un orgullo nacional. Créanme, el Eje Cafetero para toda Colombia es orgullo nacional. Yo me siento orgulloso de esta tierra. En esta tierra se ha construido gran parte del pasado y se va a construir el futuro de nuestra nación, de la mano de gente como ustedes. Miren, les quiero compartir algo muy personal. A pesar de la adversidad y de la situación tan dolorosa que estamos viviendo, yo me siento feliz de estar aquí. He sentido, desde hace muchos años, el calor de esta tierra, el afecto de su gente y ese optimismo tan propio de los quindianos, que incluso, en medio de la adversidad, siguen transmitiendo fuerza y ganas de salir adelante. Quiero decirles que eso me llena el corazón y le da fuerza al Tigre para seguir peleando por ustedes y por el resto de Colombia. La patria no se va a olvidar nunca de estas tierras cafeteras, de donde salió la riqueza que ayudó a sostener durante buena parte del siglo pasado la economía nacional y llevó el nombre de Colombia a los rincones más apartados del planeta. Le decía yo a mi querido amigo Andrea que mucho del café que se toma en Italia se cultiva en esta tierra, y tenemos que lograr que pase con Colombia lo que ocurre en Italia. En Italia no se siembra una sola mata de café, porque Italia no está en el círculo del café, y todo el mundo habla del café italiano, y es una mezcla de café brasilero, café colombiano y café etíope. La magia empieza aquí. Y ese producto nos enorgullece, porque el café es la sangre de Colombia y ha llegado a todos los rincones del planeta. Y a mí no se me olvida que gracias a esa producción cafetera de esta tierra el siglo pasado nuestra economía pudo mantenerse. Nunca se me va a olvidar. Yo tengo dos defectos, o tengo muchos, solamente carezco de dos defectos. No soy ni cobarde ni desagradecido. Y siempre le voy a agradecer a esta tierra lo que ha hecho por Colombia, y el orgullo que nos ha hecho sentir cuando de pensar en el Eje Cafetero se trata. El Quindío conoce la prosperidad, pero también conoce la tragedia. El terremoto del 99 dejó una herida que aún permanece en la memoria de los quindianos. Destruyó buena parte de la ciudad de Armenia, golpeó a miles de familias, obligó a toda una generación a comenzar de nuevo, después de haberlo perdido casi todo. ¿Y cómo se recuperó el Quindío? Con trabajo, con solidaridad, con coraje y con esa determinación tan propia de la gente de esta tierra mágica y bendita. Se reconstruyeron viviendas, calles, comercios y edificios, pero también se erigió algo todavía más importante: la confianza de que era posible levantarse y seguir. La confianza de mirar hacia el futuro. Reconstruir no consiste solamente en volver a levantar aquello que la naturaleza derrumbó. Esta tarea significa acompañar solidariamente a quien perdió a un ser querido. Gracias a Dios, aquí no tuvimos tantas pérdidas de vidas humanas. Esta tarea también significa acompañar solidariamente a recuperar no solamente lo material sino también lo moral, porque una casa no es un lugar de cuatro paredes con cemento y ladrillos o bloques y hierro. Es más que eso; es un hogar donde se construyen los sueños, donde se pasan los tragos amargos rodeado de la familia, donde se ríe con el abrazo de un hijo y el encuentro con la mujer amada. Y eso es lo que vamos a hacer. Vamos a reconstruir lo que la naturaleza tumbó, pero también vamos a reconstruir el espíritu de los quindianos, para que nos ayuden a reconstruir la Patria Milagro. Yo no creo en una Patria Milagro posible sin la ayuda decidida del Eje Cafetero, del Quindío y de esta tierra que, insisto, es orgullo de la patria. El propósito de esta visita hoy, queridos amigos todos, no es solamente recordar cómo se levantó esta ciudad y esta tierra hace tres décadas, sino explicar las decisiones que el Gobierno ha tomado para que este departamento tenga la ayuda que se merece en el tiempo que se merece, con la responsabilidad que se merece y con la celeridad que se merece. Quimbaya ha sido uno de los municipios más golpeados y desde el primer día quería venir acá. Aquí, según los registros, hay más de 5.000 familias afectadas, señor Alcalde y señor Gobernador. Tenemos alcaldes de otros municipios, ¿verdad? Gracias, alcaldes. No los saludé. Qué horror. Casa Militar me dejó por fuera a los alcaldes. Un aplauso también para ellos. Gracias. Hay más de 5.000 familias afectadas y más de 11.000 personas que sufren directamente las consecuencias del terremoto. Un compatriota perdió la vida y 59 resultaron heridos. A la familia de quien murió y a quienes hoy siguen recuperándose, quiero expresarles toda mi solidaridad y cariño; no están solos. Aquí está el Presidente con ustedes. Casi 3.000 viviendas quedaron averiadas en el municipio y 578 fueron destruidas. Resultaron afectados un centro de salud, 16 centros educativos y 27 vías. Frente a una situación de esta magnitud, el Gobierno no puede quedarse esperando. Esta semana firmamos 11 decretos de emergencia para darles a los departamentos y municipios golpeados por la tragedia herramientas extraordinarias que les permitan actuar con rapidez y atender aquello que efectivamente no da espera. A los pocos días de la tragedia, el Alcalde no me deja mentir, estuvimos aquí. La Unidad (para la Gestión del Riesdo de Desastres, UNGRD) estuvo aquí. Antes de ayer firmamos en el Consejo de Ministros los decretos que dieron origen al Fondo Milagro, para canalizar y administrar los recursos de la recuperación y evitar que todo ese dinero termine extraviado entre trámites, oficinas y decisiones que no llegan a tiempo. También se abrió por una sola vez la posibilidad de acceder de manera extraordinaria a recursos del Fonpet (Fondo Nacional de Pensiones de las Entidades Territoriales). Son recursos que ayudarán a ampliar la capacidad de respuesta de las entidades territoriales, de la Gobernación, de las alcaldías, dentro de condiciones establecidas y sin perder nunca de vista la responsabilidad fiscal que tenemos que tener. Todas esas solicitudes fueron fruto de las reuniones con los gobernadores y alcaldes, que nos dijeron: necesitamos estas herramientas. Vamos a resolverlo. Y les dijimos: aquí estamos, y lo hicimos. Además, compartimos esa visión, porque es la manera de atender de manera más clara y expedita toda esta situación. Asimismo, se ha autorizado temporalmente el uso de recursos del Fondes (Fondo Nacional para el Desarrollo de la Infraestructura), para ayudar a garantizar la continuidad de los servicios públicos en donde la infraestructura o la operación hayan resultado afectadas por el sismo. Usted tiene toda la razón, y eso ya lo hicimos. Y lo vamos a ampliar a lo que usted ha solicitado hoy. Un anuncio muy importante, queridos compatriotas: el Gobierno Nacional abrió una modalidad especial de Obras por Impuestos para atender los daños ocasionados por el terremoto. Queremos que el sector privado, que los empresarios, se sumen con recursos, con experiencia y capacidad de ejecución. Entonces nos hacen unas obras, y nosotros les descontamos los impuestos de esas obras. La determinación de este Gobierno, quiero que sepan, que es total. Los municipios y los departamentos pueden financiar conjuntamente ciertas obras también. Y lo dejamos reconocido así en los decretos que se firmaron esta semana. Incluso cuando estas obras estén ubicadas por fuera de sus fronteras administrativas. Ustedes ya leyeron, ¿verdad?, los decretos. Veo que se encalillaron los decretos ya. Muy bien. La razón es sencilla. Un terremoto no pregunta dónde termina un municipio y dónde comienza otro. Por eso esa herramienta. Una carretera, un puente, una escuela, un acueducto, un centro de salud, le puede servir a toda una región. La reconstrucción, queridos quindianos, debe hacerse pensando como país y región, no individualmente, como departamentos y municipios. Tenemos afectada casi la mitad de los departamentos de Colombia. Ahora les quiero hablar de vivienda, porque esa es, sin duda, una de las mayores angustias de las familias que perdieron su casita. Hoy se están entregando 152 toneladas de materiales de construcción: cemento, ladrillo, pintura, tuberías y elementos de ferretería. Igualmente, se ha dispuesto de maquinaria amarilla para apoyar las labores de recuperación. El proyecto inicial apunta a la ejecución de 369 mejoramientos de vivienda en Armenia, en Finlandia, en Salento, en Calarcá, en Pijao, en Córdoba, en La Tebaida y Génova, con una inversión superior a los 7.700 millones de pesos. Para Quimbaya, no se preocupen, porque el Alcalde me vio medio rayado, ahí no escuché a Quimbaya. No, gombre, ¿cómo así? Tranquilo. Para Quimbaya ya tenemos, querido Alcalde, la primera vivienda donada por Proconcreto. Un aplauso para Proconcreto. Toda mi gratitud por esa generosidad. Otro objetivo del Gobierno Nacional y local es sacar adelante el proyecto de vivienda prioritaria Bosques de Marsella. Una vez terminadas las obras, podremos contar con 160 nuevos apartamentos aquí en Quimbaya. ¿Cómo la ven? Desde el primer momento, me he resistido a hablar de las viviendas como si fueran simples estadísticas, simples números. Aquí estamos hablando de familias que necesitan recuperar un hogar digno y, por qué no, mejorar lo que tenían, que es el propósito, como usted bien lo ha señalado, querido Alcalde. Vamos a meterle, para que eso se dé y se pueda materializar, el acelerador al Plan Departamental de Agua, porque es que no podemos hablar de viviendas sin servicio. ¿Estamos de acuerdo? Muy bien. El Ministerio de Vivienda, en cabeza de Jaime Andrés Beltrán, identificó 16 proyectos de acueducto en el Quindío, por cerca de 18 mil millones de pesos, que tienen que ser destrabados y que vamos a hacer, con la determinación del Gobierno y la ayuda de Dios, para todos los quindianos. Esta tragedia nos da la oportunidad de resolver problemas que vienen de antes, y estamos de acuerdo en eso. La consigna es esta, queridos compatriotas: si vamos a levantarnos, tenemos que levantarnos mejor. Como bien han podido constatar las familias damnificadas, las ayudas económicas también ya empezaron a entregarse. Ya no son únicamente entregas simbólicas, sino compromisos cumplidos. A mí no me gusta hacer promesas; yo no soy político, no vengo de la política, yo vengo del sector privado. En el sector privado no hacemos promesas; hacemos compromisos, y los cumplimos. En Quimbaya, los beneficiarios de esas ayudas están recibiendo 787 mil 900 pesos mensuales durante los primeros tres meses, y lo vamos a ampliar si es necesario. En total recibirán, por los primeros tres meses, 2 millones 363 mil 721 pesos. Este apoyo, como les digo, se puede prorrogar hasta por tres meses más para quienes sean propietarios, de acuerdo a las condiciones establecidas para que puedan acceder a esa extensión. Para evitar confusiones, quiero decirles, con toda claridad, que el apoyo económico se concentra en las familias cuya vivienda fue destruida o quedó en condición de no poder habitarse. Esas son las condiciones. Las familias cuyas viviendas resultaron afectadas, pero continúan siendo habitables, recibirán kits de materiales para realizar las reparaciones que determinen los equipos técnicos, porque esto tampoco se puede hacer a la loca. 'No, yo voy a montar un muro aquí'. No, momentico. Vamos a caracterizarla, y que el técnico diga si es posible, porque no hacemos nada. Tenemos que prepararnos, Dios no lo quiera, a que ocurra otro evento y estemos preparados, como Armenia. Miren lo que pasó con Armenia. Armenia fue destruida por el terremoto del 99, se hicieron las cosas con las condiciones de sismo-resistencia, y ahí está, Armenia resistió. Las familias tienen que tener algo claro: estamos con ustedes, los vamos a apoyar y vamos a levantarnos entre todos juntos como país. En este punto, quiero decirles algo muy especial a los alcaldes, aprovechando que hay un grupo nutrido aquí. Para el Gobierno Nacional es fundamental, determinante, sustantivo y prioritario conocer exactamente qué sucedió en cada municipio, para organizar correctamente la recuperación. Esa responsabilidad de la caracterización más profunda la tienen ustedes, porque nadie conoce un territorio tanto como su alcalde. Y ustedes nos tienen que dar esa información de manera certera. Se fijó como fecha límite para entregar toda esa información el 17 de septiembre, y hoy todavía en todo el país 204 municipios de todas las zonas afectadas no nos han mandado la información, y nos quedan solamente cinco días por delante. Hay que, Gerente de Regiones, señor Ministro y Unidad de Riesgo, hay que apretar, como se dice comúnmente a los alcaldes, apretadera.com, para que nos manden la información, como corresponde. Sin información no se puede estructurar correctamente la reconstrucción. El Gobierno también ha avanzado en la reconstrucción vial. La vía principal de Quimbaya, querido Alcalde, que sufrió daños importantes, fue habilitada tan solo cuatro días después de la tragedia. Le mandamos a Invías (Instituto Nacional de Vías) enseguida, y le dije: Me reconstruyen y me arreglan eso en el acto. Aquí todo es para hace cuatro días. Aquí tenemos que recuperar el tiempo y recuperar la confianza de la gente en sus instituciones. Este es un Gobierno que está comprometido con Colombia. Las elecciones ya pasaron, yo soy el Presidente de todos los colombianos, y mientras un colombiano me necesite, ahí voy a estar. ¿Ahora qué debemos hacer? Recuperar las 27 vías terciarias que tenemos afectadas. Y además les digo: aquí, y es un compromiso, es una promesa, vamos a hacer nuevas vías terciarias en el municipio y en el departamento. Esas vías terciarias, que son las primeras, las 27 que están más afectadas, requieren unas obras más profundas. Pero Invías (Instituto Nacional de Vías) tiene una instrucción clara: Todo lo que haya que hacer por el Quindío, todo lo que haya que hacer por esta gente, que es orgullo de Colombia. Yo tengo al Quindío en mi corazón, y sé que estoy en el corazón del Quindío. He hecho especial énfasis en recuperar las vías, porque hacer una vía es mucho más que poner asfalto; es habilitar caminos de desarrollo para nuestros campesinos, para la conexión entre nuestros municipios, entre los departamentos; para llevar los productos hasta el mar, si se quiere, para que haya futuro, para que haya avance, para que haya desarrollo. Ahora bien, en materia de infraestructura educativa, aquí en Quimbaya contamos con un reporte de 16 instituciones afectadas. Sin embargo, dentro de las instituciones afectadas, estamos priorizando de manera urgente dos, que son las que más estudiantes tienen: —Institución Educativa Quimbaya, ubicada en la zona urbana, con grado de afectación de riesgo inminente, según la caracterización que ya se hizo, con riesgo de colapso. Ahí tenemos o teníamos y vamos a volver a tener 570 estudiantes. —Y la Institución Educativa Policarpa Salavarrieta, ubicada en zona urbana, con grado también de afectación de riesgo inminente de colapso, 973 estudiantes. Estas dos instituciones educativas se encuentran priorizadas para su reconstrucción en una primera etapa, con una inversión de 5 mil millones de pesos para cada una. Y lo vamos a hacer. Ayudas humanitarias: desde el primer momento las mandamos. Si necesitan más, aquí está la Primera Dama (Ana Lucía Pineda). Les mandamos mañana mismo las toneladas que sea que necesiten en ayuda humanitaria, porque estamos para servir y para abrazarnos todos bajo una sola idea común: una idea, que es Colombia, la patria de nuestros hijos, nuestra patria, y la patria de nuestras generaciones venideras. Así que todo el cariño y todo el apoyo para esta tierra maravillosa. Pido a Dios que bendiga al Quindío, que proteja a sus familias, y que dé consuelo a quienes todavía lloran y tienen dolor por la pérdida de sus casas. A esa familia que perdió a ese ser querido, que Nuestro Señor transforme el dolor en esperanza, la dificultad en trabajo, y esta prueba tan grande y dura en una oportunidad para reconstruir un mejor Quindío. Esta patria se va a levantar porque los colombianos estamos acostumbrados a la adversidad. Los colombianos, como el ave fénix, cada tanto resurgimos de entre las cenizas. Esa es la historia de nuestra nación. Todos estos pueblos, todas estas regiones, nuestro país mismo, ha echado hacia adelante a pesar de la violencia, del narcotráfico, del narcoterrorismo, de la criminalidad, que la vamos a derrotar. No porque estemos atentos a la reconstrucción he abandonado la seguridad del país. En tan solo 34 días de Gobierno, hemos hecho, con nuestra Fuerza Pública, para la que pido un aplauso, nuestros héroes, policías y soldados, cerca de 75 toneladas de droga incautadas, 16 mil bandidos detenidos, recuperación de territorios en donde antes no existía el Estado. Vamos a reconstruir, pero para reconstruir hay que tener seguridad. Y ya los bandidos saben lo duro que muerde el Tigre. Y voy por todos ellos, donde quiera que se metan. Para reconstruir a Colombia hay que pensar en la piedra angular de la seguridad. Aquí nadie quiere nada regalado; quiere que no lo extorsionen, que no lo secuestren, que su hijo pueda salir a la calle en una bicicleta sin miedo a que lo maten por robársela. Y lo vamos a conseguir. Esa es la piedra angular de la reconstrucción. No solamente el ladrillo, el cemento y el hierro. La piedra angular es la familia y la seguridad. Y a ambas las voy a defender con mi vida, de ser necesario. ¡Que Dios bendiga esta tierra maravillosa y nos dé la fuerza, la ardentía y la pasión para seguir peleando por ustedes, por nosotros, por nuestros hijos! Y quiero que sepan que hoy, más que nunca, el Presidente de Colombia está ¡firme por Quindío, firme por Quimbaya y firme por la Patria!